viernes, 6 de noviembre de 2015

El colecho, ese deporte de riesgo.





Querida amiga, si tienes pensado colechar, debes leer esto que voy a contar para saber a lo que te enfrentas.
Si ya colechas, leelo también, tal vez te sientas identificada con mi rutina nocturna, la de ponerte el traje de Ninja ojerosa y lanzarte al desafío de meterte en la cama sin despertar a tu hij@.
Yo colecho, ya lo he contado en otras entradas de este blog. Pero hoy me voy a centrar en el momento de meterme en la cama con el objetivo de no despertar a mi hijo.

Empecé colechando por salud, física y mental. Mi cuerpo no daba para más, no podía seguir dando el pecho sentada en la cama cada 2 o 3 horas como un mal extra de The Walking Dead, con la baba caída, los ojos en blanco y balanceandome para todos los lados.
Eso no era vida. Un día que me dormía a chorros, me tumbé en la cama con el enano y... ya no recuerdo más!
En esta entrada os cuento cómo empezó todo: PINCHA AQUÍ

El caso es que tengo un hijo con un sueño muy ligero.
A ver, por ligero me refiero a que si se posa una mosca en una de las agujas del Big Ben, él se despierta... te puedes hacer una idea del sigilo extremo con el que me tengo que meter en la cama.

El procedimiento es el siguiente:

Cuando después de contarle un cuento consigo que se duerma, le deposito con la delicadeza de una pluma en su cuna. Habitualmente no respiro en ese proceso.
Después, con el sigilo de un Ninja me voy rodando de mi lado de la cama hasta el otro lado, y pongo los pies con extremo cuidado en el suelo. Hay que evitar ruidos innecesarios.
Y me voy, muy despacio, de puntillas, hacia el salón, la cocina o donde sea que tengo que ir.

Llega la hora de irme a la cama, mi hijo posiblemente y si todo ha ido bien, llevará durmiendo en su cuna, pegada al lado de mi cama, un par de horas. Ronca como un búfalo, le oigo desde el salón y le veo por el vigila bebés, así que todo va bien.
Apago la cámara y me despido del señor esposo que habitualmente se queda en el salón (luego os contaré el peligro de esto)

Me muevo por la casa con la linterna del móvil, no me arriesgo a encender luces no sea que el "click" del interruptor perturbe el sueño de mi pequeño.
Llego hasta el baño. Siempre quise un baño en el dormitorio, ahora lo odio, ir al baño es como desactivar una bomba, ¡todo hace ruido! Hasta cortar el papel del WC tiene su truco.
Porque... ay amiga! En el silencio de la noche todo se oye. No te cuento cómo suena el envoltorio del tampón al abrirlo... una escandalera.
De tirar de la cadena ni hablamos a no ser que sea un caso de fuerza mayor (ya me entiendes).

Me lavo los dientes, con un hilillo de agua, lo justito. Cierro todo lo que puedo la boca con el cepillo dentro y bueno... se hace lo que se puede. No creo que sea una limpieza al 100% pero algo hará, digo yo.

Y empieza lo bueno, meterme en la cama.



¿Tu sabes el ruido que hace el edredón nórdico cuando lo mueves? Deberían ponerle un silenciador, lo digo en serio. No se si lleva dentro plumas o cascabeles.
Repto por la cama, desde el lado de mi marido, hasta que llego al mío.

Retiro con mucho cuidado mi almohada, ya que la he puesto de barrera entre mi hijo y mi lado de la cama, para que no me robe mi espacio al menos hasta que me acueste (después es otro cantar).
Y ahí, de repente, se me corta la respiración! El enano suspira, o se gira o tose... y me temo lo peor.
Me quedo petrificada, con la almohada en la mano, de rodillas, conteniendo la respiración.

Y me asomo con cuidado a ver si abre los ojos o que hace...



Una vez que todo parece volver a la normalidad, pongo los pies en "posición puntillas" como una bailarina y los voy introduciendo bajo las sabanas y el nórdico (más ruido)




Y cuando ya estoy boca arriba, como una estaca y a medio tapar, me doy cuenta de que quiero ponerme boca abajo que es como siempre duermo.
Todo esto, no te olvides, con la linterna del móvil para ver por donde voy y no rozar al pequeño lirón.

Por fin, estoy boca abajo y te aseguro que lo más difícil es taparte hasta el cuello en esa posición sin hacer ruido.
Apago la linterna y.... ¡MISIÓN CONSEGUIDA! (no siempre)




¿Te acuerdas que había dejado a mi marido en el salón?

Pues decide acostarse, lo se porque oigo cómo apaga la luz, enciende la de la cocina, abre la nevera para beber agua chocando una botella con otra, da un portazo a la puerta de la nevera y apaga la luz.
Le oigo que va por el pasillo, bostezando como un oso grizzly, da la luz, mea (todos meamos, oye) dando en el centro del agua, a veces tira de la cadena aunque la mayoría de las veces respeta ese punto y no lo hace.
Apaga la luz, llega a la habitación, deja el móvil en la mesilla con su ruido correspondiente y para colmo le llega algún mensaje y el móvil vibra sobre la mesa.
Se quita el pantalón, bueno, lo deja caer, con hebilla del cinturón y todo, al suelo.
Se quita la camiseta y se mete en la cama, sin problema, sin sigilo, se mueve a un lado, se tapa, se incorpora, coloca la almohada, se pone del otro lado, tose, bosteza y venga.... a dormir.

A todo esto yo sigo boca abajo como una estaca, apretando los dientes y diciendo por dentro "por favor por favor que no se despierte"


Y por suerte, el 60% de las veces, no se despierta (hasta pasado un rato)
He de decir que si ese ruido lo hiciese yo sí que abriría el ojo el muy... chiquitín.
He llegado a la conclusión que no es solo el ruido, si no también el olor.
Me huele... que le vamos a hacer. Mi pequeño cachorro me conoce por el olor.

Otro día te contaré lo que sucede durante la noche y cómo amanecemos.




Para terminar, he de decir que, a pesar de estas aventuras, que algún día contaré a mi hijo para echarnos unas risas, el colecho es la mejor opción para mí y mi pequeño.
Me gusta, me ayuda a descansar y siempre lo defenderé como una parte muy importante de la crianza con apego.

Eso no quiere decir que no me gustaría poder encender la luz antes de acostarme, leer un poco o incluso toser con tranquilidad.
Pero bueno, todo llegará.

¿Y tú? ¿Colechas y vives esta aventura cada noche?


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13 comentarios:

  1. Yo colecho por necesidad. Tenemos dos habitaciones, la del niño se tuvo que convertir en el despacho/estudio de mi marido trabajador en casa, así que pusimos la cama de 90 del niño pegada a la nuestra. Sabes que tengo un ceporro de dos años y 99 cms. La mayoría de las noches repta y se cuela entre los dos. Otras decide que quiere independencia y ni se mueve. Pero tengo la suerte que puede entrar un grupo se Mariachis a cantar los clavelitos y no se despierta. Los primeros meses, incluso el primer año y medio, te diría, durmió solo en su cuarto y muy bien. Y ahora que dormimos todos en plan piso patera, también. Yo defiendo la libertad de cada familia para vivir como le dé la gana.

    Besos preciosa! Feliz cumple 100!

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    1. Que suerte tienes que no se despierta tan facilmente. Yo quiero un hijo marmota también! Jajajaja.
      Un beso guapa!!!

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  2. jajajajaja. Hay que hacer verdaderos equilibrios. Nosotros colechamos muy poco porque Princess no dormía bien y al pasarla a su caama vimos que era porque le gusta tener espacio. Pero algunas de las cosas que cuentas me suena mucho ;)

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    1. Si, parece ser que estas aventuras las conocen la mayoría de los que colechan.
      Mi hijo no quiere espacio, quiere dormir encima mío (literal) y así que la que no duerme bien soy yo. Pero bueno, ya pedirá dormir solo.
      Un beso guapa.

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  3. Me siento totalmente identificada. Según te iba leyendo es como si contara mi propia historia. Mi hijo duerme fatal, se despierta con las mismas moscas que el tuyo, ja ja ja. Tiene el sueño super ligero. Hay que ir de puntillas. Y....si, parece que por la noche mi edredón está hecho de trompetas. Yo también repto y contengo la respiración.
    Nosotros también empezamos a hacer colecho por lo mismo. Le daba el pecho mil veces por la noche. Ya perdía la cuenta de las veces que me levantaba.
    Muy buen post. Un abrazo.

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    1. Al final lo impostante es descansar y con el pecho es muy cansado levantarse cada 2 por 3.
      Yo creo que el coclecho es la mejor opción, aunque haya que deslizarse entre las sábanas conteniendo la respiración.
      Me alegra que te haya gustado, gracias Marta.
      Un besote

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  4. jajaja nuestra vida desde hace más de 5 años! Y empecé exactamente como tu, por necesidad, no vocación, pero la verdad es que nos encanta. Ahora ella duerme en una cama al lado y ya no hay que andar con tanto cuidado...bueno si, por la segunda ;) que esa duerme con nosotros y en vez de oídos tiene radares rusos.
    Para mi lo peor siempre ha sido levantarme; intentar levantarme pronto y dejarla durmiendo era como un sueño, porque era moverme y zas, ojos como platos con cara de "a donde crees que vas"...jajaja

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    1. Esa cara! La de "a donde crees que vas?", la conozco!!! Jajajaja.
      Yo me suelo levantar 1 hora antes que él para desayunar tranquila y vestirme etc sin prisas. Pero a veces, según intento salir de la cama, me engancha medio dormido y yo que me quedo quieta para que no note que me voy a ir... me quedo dormida también!
      Lo mejor es cuando me despierta él a mí, tocandome la cara o con besos... o a gritos, que también se da el caso, jajaja.

      Un beso guapa.

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  5. jajaja qué buen post!!! Mi enano también es de sueño ligero, y cuando era bebé la pasamos fatal pues al frente de nuestro edificio estaban construyendo otro, así que el pobre se pasó sin dormir bien durante el día sus primeros 7 meses. En ese tiempo solo la única solución era que durmiera en mis brazos. Y cuando la construcción terminó, si no era por la "noqueada" que le daba con la teta el pobre no dormía. Hasta hoy se despierta con cualquier mínimo ruido y asustado o llorando, por ello colechamos hasta hace algunos meses al 100%, es decir, en la misma cama, hoy su cuna está al lado de mi cama y si hay algún ruido solo se calma si lo abrazo. A veces no necesito decirle nada, solo lo abrazo y se vuelve a dormir, así que confirmo lo que señalas: Sí nos huelen, que el papá ha intentado consolarlo varias veces de la misma forma y el nenito ha abierto los ojazos y lo ha largado (jejejejeje...)

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    1. Ay pobre menudos primeros meses habrá pasado con las obras.
      Mi hijo también se suele despertar llorando en mitad de la noche y lo de que su padre le calme, tralarí que te ví.
      O mamá o nadie, cosa que es agotadora. Pero no hay otra forma de hacerlo.
      Un beso guapa.

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  6. Ayyyy!! Aquí otra que se identifica!! Nosotros cosechamos de rebote, lo de levantarme cada hora y media o dos horas con una cesárea se me hacía bastante cuesta arriba..así que con nosotros a la cama... y ya después de recuperada, han pasado 45 días... Y como que no puedo pasar sin dormir con mi bebé. Así que... Así nos quedamos que nos encanta, aunque haya que activar el " modoNinja" cada noche.
    Un saludo!

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    1. Bueno, ahora la cosa es tranquila, es muy bebé aún.
      Ya verás cuando sea más mayor y te de unas patadas voladoras en mitad de la noche, jajaja.
      La verdad es que el colecho facilita mucho las cosas, nos dicen siempre que deben dormir en su cuna y nos complican la existencia bastante. Cuando de toda la vida se ha colechado... por algo será.
      Un abrazo!

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  7. jajajjaja, yo colecho y las mias están grandecitas, pero entro cual ninja igual que haces tu. En mi caso, tosen y se retuercen ambas (la mayor duerme en un colchon en el suelo) Hemos probado con el padre de las criaturas acostandose antes o despues. Da igual, entro yo y se remueven.
    Y en mi caso sumo un paso. Cuando estoy yo cual palo en la cama...la peque rueda (dormida) y se pega a mi. Completamente. Si se estira su padre ni se mueve. Si soy yo...pegadiiiiiita pegadiiita. Es el olor, y eso que no lactamos ya!

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